La Madre del Señor, amor de mamá. Arch. Teofil Paraian

jueves, agosto 14, 2014 Posted by JDavidM



Recuerdo que una vez hubo un problema serio en el monasterio y, al enterarse, mi mamá inmediatamente me dijo: “Si ya no puedes seguir allí (en tal monasterio), ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir!” Fue algo tan emotivo... Ven qué representa el corazón de una madre? No te deja nunca. Puede que otros de abandonen, te repudien, te rechacen, te eviten, te marginen, te alejen, te opriman, pero una madre nunca haría algo así! Algún extraño podrá hacerte algo así, pero quien tiene corazón de madre, no. “Sí, tú, si ya no puedes seguir aquí, ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir”. Si nuestra mamá terrenal puede demostrarnos algo así, imagínense de lo que es capaz la Madre del Señor!


Que la Madre del Señor nos podría abandonar alguna vez? Es posible que la Madre del Señor nos abandone? No se puede! Por qué no se puede? Precisamente porque es mamá, porque tiene corazón de madre. Talvez la llamamos “Madre del Señor”, como hablando de un título. Mas debemos saber que la Madre del Señor es eso, mamá. Y no es mamá sólo para Nuestro Señor Jesucristo, sino para todos los que queramos tenerla como madre. “Tú, si ya no puedes seguir aquí, ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir”. Tengamos siempre presente que la Madre del Señor nos dice lo mismo!

Traducción libre del texto publicado en doxologia.ro, a su vez extraído del libro “Maica Domnului, Raiul de taină al Ortodoxiei”, Arh. Teofil Paraian. Editura Eikon, Cluj-Napoca, 2003, p. 131

Sobre el ascetismo del cuerpo y la pureza del corazón

domingo, junio 29, 2014 Posted by JDavidM





El Antiguo Testamento es el ícono del ascetismo corporal, mientras que los Evangelios o Nuevo Testamento son los íconos de la pureza del corazón: “El ayuno, la abstinencia, el dormir en el suelo, el permanecer mucho tiempo de pie (al orar, N.N), la vigilia por las noches y otras prácticas semejantes que se acostumbran en relación al cuerpo, hacen que se tranquilice la parte afectiva (pasional) del cuerpo, evitando pecar con hechos. Son un límite al hombre en nosotros y un vigilante contra los pecados de obra; aún más, prácticas como las mencionadas nos cuidan, nos impiden incluso pecar con la mente. La pureza del corazón, o la observación y cautela de la mente, cuya imagen es el Nuevo Testamento, si es practicada por nosotros como se debe, ataja todas las pasiones y todos los males, desenraizándolos del corazón, trayendo en consecuencia alegría, esperanza, contrición hasta las lágrimas, el conocimiento de nosotros mismos y de nuestros pecados, la oración por los que ya no están, la verdadera humildad, el amor infinito a Dios y a los demás, y el amor divino que nace del corazón”.
Sin ignorar el ascetismo del cuerpo, que es absolutamente necesario, los Santos Padres prestan una mayor atención a la pureza del corazón. El ascetismo corporal prepara el terreno para la lucha interior con nuestras debilidades – aunque el que lo practica, sin dedicarse también al ascetismo puramente interior, estará todavía en el período del Viejo Testamento. El esfuerzo de purificar nuestro corazón presupone el alejamiento de “las nubes de maldad en el espíritu del corazón”. Solamente así podremos ver al “Sol de la Verdad, Jesús”. Solamente así se nos iluminarán “el alguna medida, en la mente, los entendimientos de Su grandeza”.

Traducción libre del texto publicado en doxologia.ro, tomado a su vez de Psihoterapia ortodoxă: știința sfinților părinți, Mitropolit Hierotheos Vlachos. Traducere de Irina Luminița Niculescu, Editura Învierea, Arhiepiscopia Timișoarei, 1998.

Cómo orar por otros? P. Rafail Noica

domingo, junio 29, 2014 Posted by JDavidM





No existen “los otros” para los cristianos. He hablado ya mucho sobre mí, pero es que estaba hablando de tí. Y cuando hablo de tí, no te conozco sino a través de mí, pero te conozco. Te conozco en tus anhelos, en tus esperanzas, en tus debilidades y en tus verguenzas más profundas; pero, sin embargo, te conozco en la grandeza que Dios puso en tí como Su imagen y semejanza. 

Cuando ves a tu semejante, no contando cuán lejos está gegráficamente o espiritualmente, convéncete que es tu “otro yo”. Y él, sea amigo o enemigo, necesita del mismo testimonio del que yo necesito. Ora, pues, buen hombre, por el que te daña, por el que peca y agradece el bien que puedes hacer por tu semejante. Alejemos todo recelo, porque aquello que queremos del que nos hace sentir eso, es precisamente lo que Dios quiere darnos. Luego, mi “otro yo” puede que haya alcanzado lo que “mi propio yo” todavía no ha alcanzado, pero por medio de aquel los dos ya lo hemos logrado. De alguna manera es mi propio logro. De igual manera, la muerte de mi semejante es también la mía. La vida de mi semejante es también la mía! Dice San Siluan, “Felíz aquel que ama a su prójimo, porque nuestro prójimo es nuestra propia vida”.


Traducción libre del texto aparecido en doxologia, ro, tomado a su vez de Celălalt Noica – Mărturii ale monahului Rafail Noica însoțite de câteva cuvinte de folos ale Părintelui Symeon, ediția a 4-a, Editura Anastasia, 2004.