Oraciones de la mañana

sábado, julio 24, 2010 Posted by JDavidM




Luego de las oraciones iniciales, seguimos el siguiente orden:
Troparios:
Al levantarnos acudimos a Ti, oh Bondadoso y Te entonamos, oh Omnipotente, el himno angelical: Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios, por la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Del lecho y del sueño me levantaste, Señor, ilumina mi espíritu y mi corazón y abre mis labios para que Te alabe, oh Santa Trinidad, diciéndote: Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios por la intercesión de la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.
Ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.
El supremo Juez vendrá de improviso y las obras de cada uno serán descubiertas, por eso en medio de la noche Te invocamos con temor, Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios, por tu Santa Madre ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad (12 veces).
Oración primera
Al levantarme te doy gracias, oh Santísima Trinidad, por no haber desencadenado tu enojo contra mí, pecador e indolente, en mérito de tu Bondad e infinita paciencia y por no haberme hecho perecer junto a mis iniquidades, sino que usando de tu habitual misericordia, me hayas levantado de mi letargo para que pueda desde el alba glorificar tu grandeza. Y ahora, Señor, ilumina mi inteligencia, abre mis labios para instruirme con tus Palabras, comprender tus mandamientos, y hacer tu Voluntad y alabarte confesándote en mi corazón y glorificar tu Santísimo Nombre. Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.
Vengan e inclinémonos ante Nuestro Soberano Dios (inclinación)
Vengan, inclinémonos y postrémonos ante Cristo, Soberano Dios Nuestro (inclinación)
Vengan, inclinémonos y postrémonos ante el mismo Cristo, Señor y Dios Nuestro (inclinación)
Salmo 50
Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
Que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado.
Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus labios.
Tú ves que malo soy de nacimiento,
pecador desde el seno de mi madre.
Mas tú quieres rectitud de corazón,
y me enseñas en secreto lo que es sabio.
Rocíame con agua, y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo
y que bailen los huesos que moliste.
Aparta tu semblante de mis faltas,
borra en mí todo rastro de malicia.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.
Mostraré tu camino a los que pecan,
a ti se volverán los descarriados.
Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre,
Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
Un sacrificio no te gustaría,
ni querrás si te ofrezco, un holocausto.
Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré,
pues no desdeñas a un corazón contrito.
Favorece a Sión en tu bondad:
reedifica las murallas de Jerusalén;
entonces te gustarán los sacrificios,
ofrendas y holocaustos que se te deben;
entonces ofrecerán novillos en tu altar.
El Credo
Creo en un solo Dios, Padre Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios nacido del Padre, antes de todos los siglos; Luz de Luz; verdadero Dios de Dios verdadero. Engendrado no creado; consubstancial al Padre, por Quien fueron hechas todas las cosas. Quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilato, padeció, fue sepultado. Resucitó al tercer día según las Escrituras. Subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Y vendrá por segunda vez lleno de gloria a juzgar a los vivos y a los muertos y su Reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado que habló por los profetas.
Y en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.
Oración a Cristo, Nuestro Salvador
Oh, Cristo, luz verdadera, Tú que iluminas y santificas a los hombres, haz que venga sobre nosotros la luz de tu rostro, para que estando en ella sepamos reconocer aquella engañosa. Dirige nuestros pasos al cumplimiento de tus mandamientos, por las oraciones de tu Purísima Madre y de todos tus Santos. Amén.
Otra oración a Cristo Salvador
Tú que permanentemente y en todo momento eres alabado y bendecido, en cielos y tierra, Señor Nuestro Jesucristo, piadosísimo, lleno de misericordia y paciencia; Tú que a los que son correctos los amas y a los pecadores perdonas; Tú, que a todos llamas a la Salvación, en la promesa de todas las cosas buenas que vendrán; así, Tú, Señor, recibe también nuestras oraciones en esta hora y dirige nuestra vida al cumplimiento de tus mandamientos; santifica nuestra alma, limpia nuestro cuerpo, encamina nuestra mente, limpia nuestros pensamientos, redímenos en nuestras penas y aflicciones. Rodéanos con tus Santos Ángeles, que por su mediación, siendo guardados e intercedidos, lleguemos a la unidad de la Fe y sepamos reconocer lo incorrecto, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén.
Que seamos dignos, Señor, en este día, de mantenernos libres de pecado. Bendito eres, Señor Dios de nuestros padres y alabado y glorificado es tu nombre por los siglos de los siglos, Amén. Que sea, Señor, tu piedad a nosotros, porque en Tí tenemos nuestra esperanza. Bendito eres, Señor, enséñanos tus caminos. Bendito eres, Soberano, ayúdame a entender tus caminos. Bendito eres, Santo, ilumíname con tu guía. Señor, tu misericordia es eterna, que el trabajo de tus manos no pase por alto; a Tí se debe alabanza, a Tí se deben cantos, a Tí Gloria se debe: al Pâdre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén.
Oración a la Virgen
Santísima Señora, Madre de Dios, por tus santas y omnipotentes oraciones que destierren de mí tu humilde y despreciable servidor, el abatimiento, el olvido, la insensatez, la negligencia, y todos los pensamientos impuros, malignos e impíos de mi miserable corazón y de mi ofuscada mente. Y extingue la llama de mis pasiones, pues soy pobre y desdichado, y redímeme de mis numerosos crueles recuerdos y actos, y líbrame de todos sus nocivos efectos; pues bendita eres Tú por todas las generaciones, y glorificado sea tu muy honorable Nombre en los siglos de los siglos. Amén.

Realmente es justo proclamarte bendita a Ti, Madre de Dios, la más bienaventurada, totalmente pura, y Madre de nuestro Dios. Te alabamos a Ti, que eres más venerable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines. Tú, que sin mancha has traído al mundo al Verbo de Dios. A Tí, que eres realmente la Madre de Dios, te glorificamos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Señor ten piedad (tres veces)
Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros. Amén.

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